El destino, muchas veces se habla de que todos estamos en este mundo predestinados a ser/hacer algo, que tenemos una misión que cumplir o algo así.
Lo cierto es que nuestro destino, nuestro futuro, nuestro porvenir… O como lo queramos llamar es más bien incierto. Cada palabra, cada gesto, cada decisión que tomamos hace que cambie el rumbo de nuestra vida por pequeña o insignificante que parezca ya que muchas veces no nos paramos a pensar, que cuando hacemos planes a largo plazo no sabemos si los vamos a poder cumplir, ya que no sabemos qué va a pasar mañana y menos dentro de un mes, un año… Y es que puede suceder un hecho que lo cambie todo y que nada vuelva a ser como antes, que lo que parecía un mundo perfecto, mágico e infranqueable se convierta de repente en una pesadilla de la que queremos despertar y todo nuestro mundo ideal se viene abajo, se esfuma como si nunca hubiera existido, como si todo hubiera sido producto de nuestra imaginación. Un día fatal en el que una llamada puede cambiarlo todo.