Somos inconformistas, nunca nos amoldamos a lo que tenemos, siempre queremos más.
Somos bipolares, nuestro querer "material" y "amoroso" es efímero y voluble, por lo que muchas veces tratamos a las personas como juguetes, que usar a nuestro antojo y cuando no nos sirven abandonarlas, al igual que hacemos con la mayoría de cosas que nos rodean.
Somos caprichosos, queremos lo último y lo queremos ya, no importa lo que tengamos que hacer para conseguirlo, intentamos llenar nuestro vacío interno con objetos superfluos, que tan solo nos proporcionan una felicidad momentánea, ya que pronto olvidamos y comenzamos de nuevo a buscar otros elementos que intenten colmen nuestro ser de dicha, pero continuaremos siendo unos infelices y unos desgraciados; ya que la felicidad no se encuentra en los sistemas materiales sino en las personas y no es fácil encontrarla, sobre todo si no la sabes buscar.
El ser humano se adapta pronto a los cambios y en la mayoría de las ocasiones no se plantea si en verdad, el avance le beneficia o perjudica.
Hemos pasado de vivir en una sociedad donde la familia era una unidad y los principios y valores tradicionales eran respetados por encima de todo,una época marcada por guerras y dificultades de la que conseguimos salir y nos hizo más fuertes; a otra manera de entender el mundo muy distinta, una nueva perspectiva, donde lo único que verdaderamente nos preocupa somos nosotros mismos y la opinión de las demás puedan tener sobre nosotros, buscando vivir la vida lo más cómodamente posible.
En esta nueva era, se busca conseguir tus objetivos sin importar que medios utilices para ello o a quién tengas que pisar en tu camino hacia el éxito.

" La ley del más fuerte " lleva existiendo y existirá siempre, por mucho que existan personas buenas que luchen por conseguir un mundo mejor, las cuales, tristemente son un minoría en la que no mucha gente se fija; porque valores como el que nombro están demasiado integrados en las bases de nuestra sociedad.
Lo fácil, es jugar haciendo trampas, así es más simple ganar y sobre todo más rápido. Jugar con ventaja te da seguridad, tienes la certeza de que suceda lo que suceda vas a vencer y así no tienes que preocuparte de cuan fuerte sea tu oponente.
Estos son los nuevos valores que transmite nuestra moderna sociedad, en la que solo los malos triunfan; y
en lugar de rebatirlos e ignorarlos hemos decidido seguirlos, cavando así nuestra tumba.
Somos bipolares, nuestro querer "material" y "amoroso" es efímero y voluble, por lo que muchas veces tratamos a las personas como juguetes, que usar a nuestro antojo y cuando no nos sirven abandonarlas, al igual que hacemos con la mayoría de cosas que nos rodean.
Somos caprichosos, queremos lo último y lo queremos ya, no importa lo que tengamos que hacer para conseguirlo, intentamos llenar nuestro vacío interno con objetos superfluos, que tan solo nos proporcionan una felicidad momentánea, ya que pronto olvidamos y comenzamos de nuevo a buscar otros elementos que intenten colmen nuestro ser de dicha, pero continuaremos siendo unos infelices y unos desgraciados; ya que la felicidad no se encuentra en los sistemas materiales sino en las personas y no es fácil encontrarla, sobre todo si no la sabes buscar.
El ser humano se adapta pronto a los cambios y en la mayoría de las ocasiones no se plantea si en verdad, el avance le beneficia o perjudica.
Hemos pasado de vivir en una sociedad donde la familia era una unidad y los principios y valores tradicionales eran respetados por encima de todo,una época marcada por guerras y dificultades de la que conseguimos salir y nos hizo más fuertes; a otra manera de entender el mundo muy distinta, una nueva perspectiva, donde lo único que verdaderamente nos preocupa somos nosotros mismos y la opinión de las demás puedan tener sobre nosotros, buscando vivir la vida lo más cómodamente posible.
En esta nueva era, se busca conseguir tus objetivos sin importar que medios utilices para ello o a quién tengas que pisar en tu camino hacia el éxito.
" La ley del más fuerte " lleva existiendo y existirá siempre, por mucho que existan personas buenas que luchen por conseguir un mundo mejor, las cuales, tristemente son un minoría en la que no mucha gente se fija; porque valores como el que nombro están demasiado integrados en las bases de nuestra sociedad.
Lo fácil, es jugar haciendo trampas, así es más simple ganar y sobre todo más rápido. Jugar con ventaja te da seguridad, tienes la certeza de que suceda lo que suceda vas a vencer y así no tienes que preocuparte de cuan fuerte sea tu oponente.
Estos son los nuevos valores que transmite nuestra moderna sociedad, en la que solo los malos triunfan; y
en lugar de rebatirlos e ignorarlos hemos decidido seguirlos, cavando así nuestra tumba.
Excelente trabajo, Blanca. A pesar de que las entradas son justas en número, son francamente buenas en forma y fondo.
ResponderEliminar