Después de muchos meses tratando de ir al pueblo este puente lo he conseguido y es que muchas personas tal vez no me entiendan, pero para mí, mi pueblo es algo muy importante, es un sentimiento, una vía de escape, un lugar para perderme dando largos paseos por el monte, el único lugar en el mundo en el que puedo relajarme porque cuando me tumbo en medio de ninguna parte por la noche y consigo respirar el aire fresco y puro del campo mientras observo la belleza de las estrellas y la luna en el firmamento nocturno, que brillan como nunca para deleitarme la vista solo por un momento ( eso es algo que aquí en la capital no puedo apreciar muchas veces debido a la contaminación lumínica). Son esas pequeñas cosas que yo adoro y que muchos no saben apreciar.
Mas todo lo bueno se acaba y como si despertase de un sueño es hora de volver a la gran ciudad , de despedirse de todos (ya que lo más seguro es que no volvamos a vernos hasta verano) y de seguir soñando con volver a mi pequeño paraíso cualquier día, porque allí el tiempo pasa demasiado rápido y siempre aprovecho hasta es último segundo para decir adiós, porque no me quiero ir, no quiero que nada termine y cuando me subo al coche y veo que poco a poco me voy alejando de mi pequeño trozo de cielo, me dan ganas de gritar y decir: ¡Parar el coche, qué yo me bajo!, pero sé que no puedo, así que solo me queda esperar que vuelva el verano y mientras seguiré soñando con mi pequeño paraíso.
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