Sobre esto las opiniones son muy diversas, tenemos desde auténticos adictos/as a las compras (que saldrían de casa al punto de la mañana, irían de tienda en tienda y casi los tendrían que echar) hasta gente que hay que obligarla a salir de casa para que se compren un par de zapatos nuevos porque los que tienen ya no les valen o están rotos y buscan cualquier excusa (aunque sea muy mala) para no ir.
Lo cierto es que una tarde de compras, sobre todo si lo que llevas idea de comprar es ropa, puede resultar un tanto estresante y más si vas a contrarreloj.
Es decir, si tienes el fin de semana que viene una boda y todavía no tienes el vestido ¡ponte a buscarlo ya! porque de lo contrario todo será un caos (si no lo es ya) y te puedes volver medio loca para encontrarlo.
Sin embargo también creo que una tarde de shopping puede resultar de lo más relajante si vas tienda por tienda mirando y buscando de vez en cuando alguna ganga... y después yendo a merendar.
A mí lo que más me gusta siempre que voy de compras, aunque sea en pleno invierno, es hacer un pequeño descanso para tomarme un buen helado.
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