Han pasado muchas generaciones de humanos desde que se creó la Tierra, y solo sabemos un número aproximado de ellas debido a que no se comenzó a censar a la gente hasta la época de los romanos.
Lo que quiero decir es: ¿ A cuantas personas de entre todas las que han pasado por nuestro planeta recordamos?, en mi opinión creo que tan solo a las pocas que han conseguido inmortalizar su recuerdo mediante logros en vida, ya sea actrices como Marylin Monroe, grandes científicos como Newton o Einstein o estrellas del rock con un trágico final como Elvis Presley y Kurt Cobain.
Todos ellos seguirán permaneciendo en nuestra memoria durante varias décadas e incluso siglos, pero lo cierto es que el destino del resto de las personas corrientes es caer en el olvido, porque aunque cuando muramos nuestros familiares se acordarán de nosotros, estos algún día también morirán y así poco a poco comenzaremos a desaparecer, limitándonos a ser otro cuerpo más enterrado bajo una lápida descolorida en un cementerio de almas desconocidas.
Parece que nuestro porvenir es como poco desalentador, pero en verdad no tiene por que ser así, cada uno de nosotros podemos hacer algo para dejar de ser una persona más de entre millones y ser alguien que haga historia, el camino será duro pero creo que merece la pena.
Esta reflexión me la ha inspirado una película que vi hace algún tiempo llamada "Siempre a tu lado: "Hachiko", que trata sobre un hombre que un día de camino al trabajo se encuentra con un cachorro de Akita (raza de perro) abandonado, decide llevárselo a su casa y llamarlo Hachiko, debido a una inscripción en el collar; con el paso de los años estos crean un fuerte vínculo entre ellos.
Como Hachiko no quiere separarse de su dueño, el can le acompaña todos los días hasta la estación de tren desde la que se marcha al trabajo, y cuando su amo vuelve Hachiko lo está esperando en el mismo lugar donde lo despide cada mañana, pero un día "Hachi" no quiere despedirse de su dueño, porque intuye que le va a pasar algo; y así es, ese día el hombre que era profesor muere durante una clase, más el perro sigue esperando su vuelta sentado a la entrada de la estación, y así lo seguirá haciendo hasta el día en que muera.
| Foto del verdadero Hachiko |
Esta película que en principio parece un poco utópica está basada en una historia real, al final del largometraje hay un par de secuencias donde nos cuenta, quienes fueron los verdaderos protagonistas en los que se inspira la película y como en recuerdo del tenaz perro se alza una estatua en la estación de Shibuya donde gracias a que nunca perdió la esperanza murió esperando a su dueño.
Y así gracias a la perseverancia y la fe de un perro esta historia verídica de amor y lealtad ha llegado hasta nuestros días.
Como habréis podido comprobar no es necesario hacer grandes cosas para dejar huella, solo es necesario perseguir tus sueños y metas, sabiendo que todo es posible si crees en ello.
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