Si no hubiera abejas que, pegadas a sus pequeñas patitas transportaran involuntariamente el polen de una flor a otra, muchas especies de plantas se extinguirían, porque no podrían reproducirse, y también evitaríamos que de manera natural aparecieran nuevas especies al cruzarse diferentes clases de semillas, lo que derivaría en una cuantiosa pérdida de biodiversidad.
Sin plantas muchos animales morirían o sufrirían escasez de alimentos, y en consecuencia todos los carnívoros verían peligran sus vidas.
Y así en el momento final cuando la última pieza de este complejo dominó caiga, nosotros los humanos, esa especie todo poderosa, arrogante y altiva se extinguirá, sin apenas habernos dado cuenta de lo ocurrido.
Una muerte dulce, lenta y caótica... podría ser nuestro destino final, con lo que creo que a partir de ahora antes de matar a algún bichito aparentemente insignificante te lo pensarás dos veces ya que día a día te están salvando la vida.

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