Ay, queridos amigos míos, seguidores asiduos de este blog, si creéis que hoy habéis tenido un mal día dejadme que os cuente el mío y creo que muchos de vosotros hasta os sentiréis afortunados...
Pues veréis el principio de la catástrofe comienza la mañana del 10 de mayo, para empezar y como casi todas las mañanas llegué tarde a la esquina donde quedo con mis compañer@s de clase; bueno eso no es algo anormal en mi ya que normalmente la puntualidad no es una de mis virtudes, pero bueno una hace lo que puede... vale hasta ahí un día normal pero al llegar a clase me doy cuenta de que se me ha olvidado algo... ¿el qué? os preguntaréis, pues muy sencillo una bonita redacción de 100 líneas ( era un castigo que nos pusieron a toda la clase) que esa mañana se me había escabullido de la mochila mientras yo desayunaba, porque yo,por supuesto, estaba convencida que la había metido en la mochila ¡faltaría más!, lo que pasa es que últimamente he llegado a la conclusión de que ciertos cuadernos y ciertos libros de ciertas asignaturas me tienen manía, si como os lo cuento, muchos están empeñados en desaparecer de mi mochila sigilosamente y esconderse dentro de mi cajón para que no los encuentre pero otros tantos se niegan a salir de mi casa porque dicen que están más cómodos en mí estantería y que en el cajón están todos muy juntos y apretujados, ya ves tú encima con exigencias...
Bueno volviendo al tema de mi fabuloso día, después de volverme loca buscando el dichoso papel un alma caritativa me dejó avisar a mi familia para que me lo trajeran al colegio (se puede decir que fue todo un golpe de suerte aunque menuda ironía), continuamos el día y no sucede nada interesante hasta que llega la hora de educación física, este trimestre lo estamos dedicando a jugar a balonmano, un deporte que a mí personalmente me encanta y a veces pongo en él demasiado empeño...bien el desastre empezó tal que así: mientras jugaba uno de los partidos, un pase demasiado fuerte (y yo que tengo las manos de mantequilla y los dedos de cristal) fue directo a una de mis falanges de mi mano izquierda afortunadamente, otro golpe de suerte,( no si al final el día no terminará siendo tan malo) lo qué provocó la rápida hinchazón del mismo, pero aun así seguí jugando y pasado un tiempo me encontraba sudorosa y exhausta debido al calor y al esfuerzo realizado...por no querer parar cuando me notaba la respiración entre cortada y seguir adelante, por no parecer débil y seguir luchando como las demás continué corriendo hasta que noté que definitivamente mis fuerzas me fallaban y tuve que tirarme en el suelo a descansar porque estaba mareada y me costaba respirar con normalidad, de repente empecé a tiritar pero me calmé pronto gracias a la ayuda de mis compañeros y del profesor...esto he llegado a la conclusión de que más que mala suerte fue una imprudencia mía pero bueno, ese definitivamente no fue mi día.
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