Un grupo de amigas y yo las descubrimos gracias al boletín del Cipaj, bueno en realidad lo que averiguamos fue la gran variedad de actividades (muchas de ellas gratuitas) que ofrecían este tipo de sitios, ya que aunque las conocíamos porque habíamos oído hablar de ellas nunca nos habíamos planteado ir a ninguna.
Yo, de hecho, pensaba que eran sitios bastante cutres, en los que se juntaba la gente con la peor fama dentro de la comunidad, pero una vez más yo y mis prejuicios no podíamos estar más equivocados y ahora sé lo mucho que me hubiera gustado haberme dado cuenta antes.
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| " Este es el cartel del curso al que asistimos y que debido a su éxito se repitió, gracias a lo cual pudimos asistir,
ya que para la primera convocatoria del curso se agotaron las plazas"
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Dicho sea de paso que el barrio Oliver no tiene muy buena reputación y eso en un principio nos produjo alguna que otra controversia, pero una vez más no se puede generalizar, cuando llegamos al barrio no sabíamos como llegar al lugar donde íbamos a realizar el curso y todo el gentío al que preguntamos nos respondió e indicó lo mejor que pudo, pero como nuestra orientación deja mucho que desear (eso y que algunas personas a pesar de su buena voluntad nos indicaron mal el camino a seguir), nos pateamos sus numerosas callejuelas sin dar con la Casa de la Juventud, la hora de comienzo del curso había pasado y seguíamos perdidas...hasta que una de las chicas que se encargaban de dirigir la casa vino en nuestra busca.
Así, este viernes lo pasé la tarde entre risas y fogones y hornos de quita y pon, cocinando bizcochos y aprendiendo distintas técnicas para luego ponerlas en práctica; la chef que daba el curso era Clara Cros Lacal jefa de cocina del restaurante "La rebotica" que fue muy atenta y amable con nosotras.
Gracias a esa tarde, y a mi pasión por la cocina que mueve montañas y rompe fronteras descubrí que las Casas de Juventud no son solo una alternativa económica y entretenida donde pasar un viernes de una manera distinta, sino que también nos ayudan a conocer un poco más Zaragoza y movernos por sitios distintos a los que acostumbramos a ir, porque puedes ir a la Casa de Juventud de cualquier zona, sin importar que no sea la de tu barrio.


