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sábado, 26 de enero de 2013

Tu barrio está lleno de posibilidades

No sé si alguno de vosotros habrá oído hablar sobre las Casas de Juventud, son centros de ocio y tiempo libre, que subvencionados por el ayuntamiento de Zaragoza se encuentran distribuidas por los distintos barrios de la ciudad.

Un grupo de amigas y yo las descubrimos gracias al boletín del Cipaj, bueno en realidad lo que averiguamos fue la gran variedad de actividades (muchas de ellas gratuitas) que ofrecían este tipo de sitios, ya que aunque las conocíamos porque habíamos oído hablar de ellas nunca nos habíamos planteado ir a ninguna.
Yo, de hecho, pensaba que eran sitios bastante cutres, en los que se juntaba la gente con la peor fama dentro de la comunidad, pero una vez más yo y mis prejuicios no podíamos estar más equivocados y ahora sé lo mucho que me hubiera gustado haberme dado cuenta antes.

" Este es el cartel del curso al que asistimos y que debido a su éxito
se repitió, gracias a lo cual pudimos asistir, 
ya que para la primera convocatoria del curso se agotaron las plazas"
Hace cosa de un par de semanas, la que fuera el año pasado nuestra tutora nos propuso apuntarnos a un curso para aprender a hacer broches con cápsulas de Nesspreso que se impartía en la Casa de Juventud de nuestro barrio, ya que lo había visto anunciado en boletín del Cipaj de este mes y creyó que podía interesarnos, lo dejamos pasar pues a decir verdad no nos emocionaba muchos la idea y al final se nos olvidó inscribirnos; pero ojeando las páginas de folleto descubrí un taller gratuito de repostería en la Casa de la Juventud del barrio Oliver, y lo cierto es que, a pesar de mi escepticismo hacia estos sitios la idea de realizar el curso me atraía considerablemente, así que convencí a unas cuantas amigas y nos apuntamos.


Dicho sea de paso que el barrio Oliver no tiene muy buena reputación y eso en un principio nos produjo alguna que otra controversia, pero una vez más no se puede generalizar, cuando llegamos al barrio no sabíamos como llegar al lugar donde íbamos a realizar el curso y todo el gentío al que preguntamos nos respondió e indicó lo mejor que pudo, pero como nuestra orientación deja mucho que desear (eso y que algunas personas a pesar de su buena voluntad nos indicaron mal el camino a seguir), nos pateamos sus numerosas callejuelas sin dar con la Casa de la Juventud, la hora de comienzo del curso había pasado y seguíamos perdidas...hasta que una de las chicas que se encargaban de dirigir la casa vino en nuestra busca.

Así, este viernes lo pasé la tarde entre risas y fogones y hornos de quita y pon, cocinando bizcochos y aprendiendo distintas técnicas para luego ponerlas en práctica; la chef que daba el curso era Clara Cros Lacal jefa de cocina del restaurante "La rebotica" que fue muy atenta y amable con nosotras.

Gracias a esa tarde, y a mi pasión por la cocina que mueve montañas y rompe fronteras descubrí que las Casas de Juventud no son solo una alternativa económica y entretenida donde pasar un viernes de una manera distinta, sino que también nos ayudan a conocer un poco más Zaragoza y movernos por sitios distintos a los que acostumbramos a ir, porque puedes ir a la Casa de Juventud de cualquier zona, sin importar que no sea la de tu barrio.

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