El cuerpo humano es una máquina creada por la naturaleza que sigue una rigurosa eufonía y aunque equilibrado su diseño es imperfecto, complicado y sobre todo frágil, muy frágil.
Somos capaces de sentir,de pensar, de actuar según nuestra propia voluntad, creemos poseer y controlar cosas que en realidad se escapan de nuestro alcance como la vida..."nuestra vida", por ejemplo, no es nuestra, ciertamente no es de nadie, solamente del azar... y por más que intentemos dirigirla hacia unos caminos u otros nunca seremos capaces de elegir el desenlace de nuestra propia historia, somos marionetas del destino.Todas las personas tienen un ritmo, unas piezas que forman engranajes y se mueven al son de un compás propio, en una inquebrantable armonía.
La vida, nuestra vida, es en cierto modo como un reloj de cuerda, que da sus primeros tictacs cuando nacemos, pero ese reloj se va deteriorando con el paso de los años y aunque hay muchos relojeros que consiguen arreglar las pequeñas averías que va sufriendo, es un reloj un tanto especial; la diferencia con los relojes normales es que cuando se paran y la cuerda se agota ni el mejor de los relojeros es capaz de volver a ponerlo en funcionamiento, de repararlo, ya no es posible volver a darle cuerda porque simplemente ha dejado de funcionar.
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